Connect with us

Actualidad

Iván Cepeda respalda la adopción de hijos para matrimonios gay

Iván Cepeda respalda la adopción igualitaria. Las parejas del mismo sexo merecen adoptar, aseguró

Published

on

Photo: Shutterstock

El respaldo del candidato presidencial Iván Cepeda a la adopción por parte de parejas del mismo sexo vuelve a poner en el centro del debate uno de los cambios más significativos en la política social colombiana de la última década: la posibilidad de que cualquier persona, sin importar su orientación sexual, pueda ofrecer un hogar a niños y niñas en situación de vulnerabilidad.

La discusión no es nueva, pero sí vigente. Hace diez años, Colombia dio un giro histórico con la sentencia C-683 de 2015, que permitió la adopción igualitaria en condiciones de igualdad. Hasta ese momento, miles de parejas del mismo sexo estaban excluidas del sistema, no por falta de capacidad para criar, sino por una estructura legal que no reconocía sus derechos ni su existencia como familias.

El contexto de esa decisión era contundente. Para ese entonces, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar registraba cerca de cinco mil menores de edad esperando ser adoptados. El sistema, limitado a un único modelo familiar, dejaba por fuera a potenciales padres y madres capaces de brindar cuidado, afecto y estabilidad.

La sentencia cambió ese panorama al establecer un principio clave: la orientación sexual no es un indicador de idoneidad para adoptar. Con ello, el país reconoció que la crianza no responde a un único esquema y que el interés superior del menor debe estar por encima de prejuicios sociales o culturales.

El respaldo de Iván Cepeda a este modelo se enmarca en esa lógica: ampliar las oportunidades para que más niños encuentren una familia. La evidencia acumulada en estos diez años muestra que la adopción igualitaria no solo ha permitido el reconocimiento de derechos, sino que también ha contribuido a reducir las barreras de acceso a un hogar para menores en situación de abandono.

Uno de los puntos centrales del debate es precisamente ese: el foco no está en los adultos, sino en los niños. Así lo plantearon quienes impulsaron el cambio en 2015, al señalar que restringir la adopción a un solo tipo de familia limitaba las posibilidades de miles de menores que esperaban una oportunidad.

Este enfoque ha sido clave para entender los beneficios del modelo. Al ampliar el universo de adoptantes, el sistema se vuelve más eficiente y aumenta la probabilidad de que los niños encuentren entornos estables. En un país donde la institucionalización prolongada puede afectar el desarrollo emocional y social de los menores, cada hogar disponible representa una oportunidad concreta de cambio de vida.

Además, la experiencia internacional y nacional ha demostrado que las familias diversas pueden ofrecer entornos de crianza adecuados, basados en el afecto, la estabilidad y la responsabilidad, desmontando uno de los principales argumentos que durante años se utilizaron para oponerse a esta posibilidad.

El debate, sin embargo, no ha estado exento de tensiones. Desde su aprobación, la adopción igualitaria ha sido objeto de cuestionamientos desde sectores que defienden modelos tradicionales de familia. Incluso, intentos posteriores de revertir la medida, como el referendo impulsado en 2017, no prosperaron en el Congreso, lo que consolidó el marco jurídico vigente.

A pesar de ello, ciertas narrativas siguen presentes en la sociedad, muchas de ellas basadas en interpretaciones erróneas sobre la naturaleza del derecho a la adopción. La Corte Constitucional fue clara al señalar que el objetivo no era crear un privilegio, sino garantizar igualdad de condiciones y, sobre todo, proteger el derecho de los menores a tener una familia.

En este contexto, la posición de Iván Cepeda no solo reactiva la discusión política, sino que también plantea una pregunta de fondo sobre el modelo de sociedad que Colombia quiere consolidar: uno que limite el acceso a derechos en función de prejuicios o uno que priorice el bienestar de los niños y la diversidad de las familias.

A diez años del fallo que transformó el sistema de adopción, el balance muestra avances en inclusión y oportunidades, pero también evidencia que el debate cultural sigue abierto. La adopción igualitaria dejó de ser una hipótesis y se convirtió en una realidad que ha permitido a cientos de menores crecer en entornos familiares.

Hoy, con la discusión nuevamente en la agenda pública, el foco vuelve a ser el mismo que hace una década: garantizar que ningún niño o niña pierda la oportunidad de tener un hogar por razones que no tienen relación con el amor, el cuidado o la capacidad de criar.

Actualidad

Las contraseñas más usadas en Colombia en 2025: si usas alguna, estás en riesgo

Las contraseñas más usadas en Colombia en 2025 revelan riesgos de seguridad digital. Conozca cuáles son y cómo protegerse.

Published

on

By

Photo: Shutterstock

Hay hábitos digitales que parecen inofensivos, pero pueden convertirse en una puerta abierta para el fraude. En Colombia, el uso de contraseñas débiles sigue siendo una práctica masiva, y los datos más recientes lo confirman: “123456”, “admin” y combinaciones similares continúan encabezando la lista de claves más utilizadas en el país.

El problema no es menor. Estas contraseñas, fáciles de recordar, también son las primeras que prueban los ciberdelincuentes cuando intentan acceder a cuentas personales, correos electrónicos o incluso plataformas bancarias. El resultado: millones de usuarios expuestos a robos de información, suplantación de identidad y fraudes financieros.

Según estudios de ciberseguridad, la contraseña “123456” fue utilizada más de 332.000 veces en Colombia, seguida por “admin” con más de 307.000 registros. A estas se suman otras combinaciones como “123456789”, “password”, “user” o incluso palabras relacionadas con el país como “Colombia123” o nombres propios como “Santiago”, que también aparecen con frecuencia en los listados.

Más allá de la lista, lo que preocupa a los expertos es el patrón: los colombianos siguen optando por claves predecibles, basadas en números simples, palabras comunes o datos fáciles de recordar. Esta práctica, aunque cómoda, representa uno de los principales riesgos en la seguridad digital actual.

El comportamiento tiene una explicación clara. Muchas personas priorizan la facilidad para recordar sus contraseñas y evitan combinaciones complejas por miedo a olvidarlas. Sin embargo, este atajo termina exponiendo información sensible, desde redes sociales hasta cuentas bancarias, en un entorno donde los ataques digitales son cada vez más frecuentes.

Además, el problema no afecta solo a individuos. El uso generalizado de contraseñas débiles también incrementa la vulnerabilidad de empresas y entidades, ampliando el impacto de posibles filtraciones de datos o accesos no autorizados.

El contexto regional tampoco ayuda. En América Latina, la falta de cultura en ciberseguridad se suma al aumento de amenazas digitales, lo que convierte a prácticas como el uso de claves simples en un riesgo aún mayor para millones de usuarios.

Frente a este panorama, los expertos insisten en la necesidad de cambiar hábitos. Una contraseña segura no debe ser evidente ni fácil de adivinar. Se recomienda utilizar combinaciones largas, con mayúsculas, minúsculas, números y símbolos, además de evitar repetir la misma clave en diferentes plataformas.

También es clave apostar por herramientas como gestores de contraseñas o la autenticación en dos pasos, que añaden una capa adicional de protección en caso de que una clave sea comprometida.

El dato es contundente: cada año, las mismas contraseñas siguen liderando los listados, lo que evidencia que el problema no es tecnológico, sino de comportamiento.

En un mundo cada vez más digital, donde gran parte de la vida personal y financiera depende de una clave, la seguridad comienza con una decisión simple pero determinante: dejar de usar contraseñas fáciles.

Continue Reading

Actualidad

Nuevo pasaporte colombiano: abril arranca con un cambio clave en trámites y seguridad documental

Desde el 1 de abril de 2026 comenzó la transición del nuevo modelo de pasaporte colombiano

Published

on

By

Photo: Shutterstock

Desde el 1 de abril de 2026 comenzó la transición del nuevo modelo de pasaporte colombiano, un cambio que el Gobierno viene presentando como parte de una estrategia de soberanía de datos, fortalecimiento tecnológico y mayor seguridad documental. La Cancillería informó que la transición inicia con la Imprenta Nacional y la Casa de la Moneda de Portugal al frente del proceso técnico y operacional, mientras la personalización del documento empieza a realizarse en Colombia.

Entre las novedades del nuevo pasaporte están los microchips encriptados, nuevos elementos de seguridad, fotografía fantasma, microtextos y un diseño que incorpora referencias gráficas a la biodiversidad y a símbolos culturales del país. El País América Colombia explicó además que los pasaportes vigentes seguirán siendo válidos hasta su fecha de vencimiento, por lo que no existe obligación de renovarlos de inmediato solo por el cambio de modelo.

El lanzamiento del nuevo esquema llega después de varios años de tensiones políticas y contractuales alrededor del proceso de expedición de pasaportes. Tanto El Tiempo como El Espectador habían reportado en días previos que el nuevo modelo entraba en una fase decisiva, con la Imprenta Nacional jugándose buena parte de su credibilidad operativa en esta transición.

Para los ciudadanos, el cambio tiene dos dimensiones prácticas. La primera es documental: más seguridad y continuidad del servicio. La segunda es administrativa: entender que el modelo cambia sin volver inválido el documento actual. En términos de trámite, eso evita congestiones innecesarias y baja la ansiedad natural que suele rodear cualquier modificación de este tipo.

Más allá de la polémica política que antecedió esta transición, abril comienza con una realidad concreta: Colombia ya está migrando a un nuevo pasaporte. Lo importante ahora será que el proceso se mantenga estable, sin rupturas en la atención y con suficiente claridad para que los usuarios no conviertan el cambio en una carrera de última hora.

Continue Reading

Actualidad

TIMØ: la banda que busca posicionar el pop colombiano junto a Morat

Nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.

Published

on

By

En un panorama musical dominado por otros géneros, la banda colombiana TIMØ busca abrirse camino en el pop y consolidarse como una de las pocas propuestas del país en este estilo. Con el lanzamiento de su segundo álbum, “Canto Pa No Llorar”, el grupo reafirma su apuesta por un sonido que mezcla letras de desamor con ritmos alegres, en una fórmula que busca conectar con nuevas audiencias.

Formada por Pepa, Andy y Alejo, la banda debutó en 2019 y desde entonces ha construido una propuesta que toma como referencia a artistas como Juanes, Carlos Vives y Fito Páez, cuyas influencias marcan el ADN de su música. Según sus integrantes, el nuevo disco está inspirado en sonidos que marcaron generaciones anteriores, pero reinterpretados desde una mirada actual. 

En medio de su crecimiento, TIMØ también ha enfrentado comparaciones constantes con Morat, una de las bandas más reconocidas del país. Sin embargo, lejos de verlo como una competencia directa, el grupo lo asume como parte natural de un género en el que, aseguran, hay pocas propuestas en Colombia. “En Colombia, creo que realmente estamos TIMØ y Morat”, afirmó Andy, destacando el respeto que existe entre ambas agrupaciones. 

El álbum “Canto Pa No Llorar”, compuesto por trece canciones, refleja una etapa de madurez emocional para sus integrantes. Las letras abordan experiencias personales relacionadas con rupturas amorosas y procesos de desapego, pero desde una perspectiva distinta, en la que el desamor no necesariamente implica resentimiento.

“La idea de que al terminar una relación tienes que odiar a la otra persona cambia. Se puede desear el bien a quien estuvo contigo”, explicó uno de sus integrantes, al referirse al enfoque del disco.

Este proceso creativo también estuvo marcado por vivencias personales del grupo. Durante la producción del álbum, dos de sus integrantes atravesaban momentos de desamor, lo que influyó directamente en la composición de las canciones. Aun así, la apuesta musical se mantiene fiel a su esencia: melodías que invitan a cantar y compartir, incluso cuando el tema es emocionalmente complejo.

El proyecto también destaca por sus colaboraciones internacionales. El disco incluye la participación del artista español Nil Moliner, quien aportó en la composición de uno de los temas, y de Vanesa Martín, con quien trabajaron una canción que surgió de manera espontánea en un encuentro entre artistas. 

Estas alianzas reflejan la intención de la banda de expandir su alcance más allá de Colombia y fortalecer su presencia en mercados internacionales, especialmente en España, donde han logrado construir una base de seguidores en los últimos años.

TIMØ ya ha tenido presentaciones en ese país en 2024 y 2025, y planea regresar en 2026 con nuevos conciertos, como parte de una estrategia para consolidar su crecimiento fuera del país. Sus integrantes aseguran que el público español ha sido clave en su expansión y que buscan seguir fortaleciendo esa conexión.

En Colombia, la banda también ha participado en escenarios importantes como el Festival Estéreo Picnic, donde compartieron tarima con otros artistas y reafirmaron su posicionamiento en la escena local.

Más allá de su música, TIMØ representa una apuesta por diversificar el panorama musical colombiano, mostrando que el pop aún tiene espacio para crecer en un mercado dominado por otros sonidos.

Con “Canto Pa No Llorar”, la banda no solo presenta un nuevo trabajo discográfico, sino también una declaración de intenciones: consolidarse como una de las principales referencias del pop colombiano en una industria que sigue en transformación.

Continue Reading

Trending

Copyright © Hola Colombia.