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Luis Vidales vuelve a sonar: la poesía de ‘Suenan timbres’ revive a 100 años de su irrupción
Luis Vidales regresa en la Filbo 2026 con una antología que celebra los 100 años de ‘Suenan timbres’.
Hay libros que no envejecen.
Libros que no se acomodan al paso del tiempo ni se dejan domesticar por la historia. Suenan timbres, publicado en 1926 por el poeta quindiano Luis Vidales, es uno de ellos. Y cien años después, su eco vuelve a escucharse con fuerza en la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026, donde una nueva antología rescata su obra y la devuelve al presente con la misma intensidad con la que irrumpió hace un siglo.
La Biblioteca de Autores Quindianos, en su misión de recuperar y visibilizar voces fundamentales de la literatura regional, presenta esta recopilación como un homenaje a una de las figuras más disruptivas de la poesía colombiana. La edición, compilada por el escritor Juan Manuel Acevedo Carvajal, no busca únicamente recordar a Vidales, sino reactivarlo.
Porque leerlo hoy no es un ejercicio de nostalgia.
Es una experiencia de confrontación.
Acevedo lo plantea como un doble gesto necesario: regresar a un libro decisivo y, al mismo tiempo, enfrentarlo como si acabara de ser escrito. En ese cruce temporal, Suenan timbres deja de ser un objeto de archivo y se transforma en un artefacto vivo, capaz de interrumpir la lectura contemporánea y cuestionar sus certezas.
Y ahí radica su vigencia.
Vidales no escribió una poesía para ser contemplada.
Escribió una poesía que irrumpe.
Que golpea.
Que desestabiliza.
Su obra no se limita a describir la modernidad; la encarna. La ciudad, la máquina, el vértigo, el ruido: todo se convierte en materia poética. El lenguaje no acompaña la experiencia, la produce. Ritmo, imagen, montaje, humor: cada elemento construye una escritura que no pide permiso, que no suaviza su tono, que no ofrece comodidad.
El título lo anticipa todo.
“Suenan timbres”.
No es una metáfora tranquila.
Es una advertencia.
Una señal que interrumpe.
Un llamado que no se puede ignorar.
Por eso, esta edición conmemorativa no busca domesticar la obra.
La devuelve en su tensión original.
La publicación, titulada Suenan timbres: poemas de Luis Vidales 1926-2026, llega acompañada de una propuesta visual y editorial que refuerza su carácter contemporáneo. Ilustrada por Tobías Arboleda y diseñada por Catherine Rendón, la edición es resultado de un trabajo colectivo que involucra a instituciones culturales, académicas y editoriales del Quindío.
Pero más allá del objeto libro, lo que se celebra es una forma de mirar.
Una forma de leer.
Una forma de incomodar.
Para quienes se acercan por primera vez, Vidales puede resultar exigente. Su poesía no ofrece caminos fáciles ni se acomoda a las expectativas tradicionales. Pero precisamente en esa dificultad está su potencia: amplía los límites de lo que entendemos por experiencia poética.
Para quienes regresan a su obra, la lectura es otra.
Cada vez distinta.
Cada vez más profunda.
Porque Suenan timbres no se agota.
Se reconfigura con cada lector.
En una época donde la velocidad domina y la atención se fragmenta, la obra de Vidales parece encontrar un nuevo sentido. No como refugio, sino como sacudida. Como recordatorio de que la poesía también puede ser un espacio de alerta, de ruptura, de pensamiento.
Cien años después, los timbres siguen sonando.
Y lo hacen más fuerte que nunca.